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NUESTRO COMPROMISO CON LA ERRADICACIÓN DE LA VIOLENCIA

Como parte muy importante en la razón de ser y actividad de nuestra asociación tenemos la difusión en la sociedad y en la familia, de los valores y cultura para la paz, la amistad y la cooperación, y dentro de ésta consideramos como parte esencial la aplicación de tales valores en el tratamiento y resolución de los conflictos, que inevitablemente surgen en todo grupo social y, también, en la familia.

Nuestro objetivo como asociación es apoyar, con acciones concretas, para mejorar cualitativamente la convivencia entre personas y grupos. Una de las mayores dificultades para la relación es resolver mejor los conflictos, que lógicamente la acompañan.

Con este objetivo nos hemos propuesto poner a disposición del individuo y de la comunidad recursos cualitativos que permitan un salto creativo en la resolución de los conflictos.

Es evidente que en el caso del ejercicio de la violencia masculina – femenina en el seno de la familia, la persona decidió por esta opción como forma de resolver un conflicto, pero hay otras opciones no violentas, nuestra propuesta de reeducar significa, justamente, optar por esas otras opciones. Nosotros proponemos, un trabajo en el centro del problema desde y con la propia persona agresora. Es decir, trabajar con, junto a, la persona que tiene el conflicto desde una solución activa para los problemas subyacentes.

El ejercicio de la violencia en el ámbito domestico impide, a un nivel de máxima importancia, el desarrollo de una eficaz política de igualdad de genero que trabaja, en el ámbito de las relaciones de pareja, por “pensar en pareja como igual”. Capacitar para erradicar la violencia masculina, en el ámbito de la familia, nos parece uno de los objetivos sociales más urgentes. “Desincrustar” ese paralizador social, permitirá fluir todas las capacidades positivas individuales y de grupo que como sociedad necesitamos que ejerza la familia, dado que, la misma es el grupo de autoayuda primario, por lo que actuando sobre el “cómo no ser violentos”, a la vez que romperíamos la asociación masculinidad violencia, iniciaríamos un trabajo activo en la interrupción del ciclo intergeneracional de la violencia en la familia, que se une por la identificación del individuo que presencia y padece esa violencia con el agresor.

El uso de la violencia masculina, como un acto de poder, para ejerciendo la superioridad tener el control, en primer lugar, sobre la pareja y subsiguientemente sobre el grupo familiar, estamos seguros que limita la capacidad del propio hombre, deteriorando su parte emocional e inteligencia creativa, a la vez que paraliza los recursos positivos individuales de la mujer y los hijos, que quedan sujetos a él con graves impedimentos para lograr una autonomía y desarrollo.

Las consecuencias sociales, a tiempo real, en el plano de la salud y la educación son, desgraciadamente hoy, fácilmente visibles y cuantificables, las consecuencias a medio plazo, en temas laborales, de delincuencia juvenil, conductas antisociales o drogadicción, son un coste demasiado gravoso para permitírnoslo.

Quizá, una de las partes más penosas sea su innecesariedad, creemos que si como sociedad decidimos rechazar esta violencia, dado que ya conocemos las causas del problema, su resolución es posible, en estos momentos. Quizás, en esta grave dificultad, lo primero que tengamos que poner, y creemos que es ya el momento, sea la “confianza básica” para construir una alternativa, trabajando así para crear en el individuo desde el origen del problema, que sería justamente la ruptura de esa confianza básica en el grupo familiar como contenedor.

No tendremos igualdad de derechos si, en el seno de la familia, dejamos como director-dueño a un hombre convencido de que le faltan condiciones de liderar ese grupo. Hay hoy en día, afortunadamente, por parte de las instituciones existen diversos programas para ayudar a la víctima, nosotros queremos ayudar y trabajar con el agresor, con él y las razones profundas de su conducta violenta. El trabajo social hecho de información y debate, los programas diversos, que apoyan colateralmente en este sentido, creemos que nos permite dar con eficiencia este nuevo paso central.

Cuando hablamos de violencia, nos tenemos que referir a la violencia evidente, pero también a esa otra encubierta y cotidiana de graves consecuencias a largo plazo, como es el mal trato emocional a los niños o el abandono afectivo de los mismos. La familia tiene que poder contener a los niños sin exclusión. Las conductas problemáticas de los hijos son, en muchos casos, gritos de ayuda a la familia para que la violencia del padre cese.

Nuestro modelo de familia anterior, se encuentra en dificultades, porque no puede responder, de una manera funcional a mucha parte de la gestión que la realidad actual, económica y cultural, le pide a sus miembros. Estamos convencidos de que la violencia es una respuesta inadecuada, que el hombre da, para poder defender un rol que no le funciona. Esa violencia no detiene el cambio en ningún caso, únicamente plantea reiteradamente, en un círculo peligroso problemas familiares, desgastando inútilmente al propio grupo, por lo que nuestra asociación desea trabajar en este proyecto con el objetivo de capacitar al hombre, marido y padre, en el conocimiento y utilización de las habilidades nuevas requeridas para desarrollar esa nueva función.

El objeto del mensaje, sería para que en lugar de que haya que penalizar se utilice la prevención y la rehabilitación. Ayudar al hombre a no negar su problema, servir de pantalla y ayudarlo a enfrentar y reparar, para ser protector en el grupo, entre tanto esa tarea correspondería a la comunidad.

Para desarrollar esta iniciativa hemos entrado en contacto con la Asociación del Teléfono de la Esperanza de Vitoria que comparte muchos de nuestros objetivos y una misma visión de éste problema. Es por ello que conjuntamente hemos decidido proponer ésta iniciativa con el fin de multiplicar su impacto social y resultados.

La Asociación del Teléfono de la Esperanza y Amistad de Álava es privada, sin ánimo de lucro, declarada de Utilidad Pública, aconfesional y apolítica, y fue fundada en 1979, por lo que este año cumple 25 años de continuada actuación.

La Asociación del Teléfono de la Esperanza y Amistad de Álava está dedicada a prestar ayuda a toda persona que en situación de crisis o conflicto personal o familiar se  les demanda, para lo cual cuenta con dos programas de escucha, “Teléfono de Esperanza” (servicio diurno) y “Teléfono Amigo” (servicio nocturno) siendo el número de teléfono de ambos 945 14 70 14.

Como Asociación muy activa, que es, ha ido ampliando sus servicios de acuerdo con las necesidades que se manifestaban en las llamadas recibidas y que actualmente son los que refleja nuestra Memoria anual de servicios y actividades. En los programas “Teléfono de Esperanza” y “Teléfono Amigo” se atienden llamadas que plantean problemáticas existentes en nuestra sociedad. Entre la tipología de estas problemáticas destacan la violencia de género y maltrato doméstico. Este grave problema es altamente desestabilizador para las familias en las que se produce, y tal y como vemos en los medios de comunicación con demasiada frecuencia, pueden tener consecuencias tan graves como la muerte de uno de los cónyuges, que en la mayor parte de los casos suelen ser la mujer y los niños. También, de forma menos conocido, pero desgraciadamente mas frecuente, consecuencias derivadas de la desestructuración de la familia, con perdida de la conexión social de los hijos que se ven empujados hacia el fracaso escolar, la desconexión con la comunidad y la marginalidad social, que les lleva no sólo a repetir el patrón  familiar de maltrato y violencia sino, también, a la perdida de su valor social como personas y ciudadanos valiosos.

Consideramos adecuado el desarrollo de esta iniciativa en cooperación paritaria entre la Asociación Amikeco y la Asociación del Teléfono de la Esperanza de Álava, por tres razones:

¥        Porque el Teléfono cuenta con una larga tradición y aceptación social en el ámbito alavés rompiendo la primera barrera ya que facilita el acercamiento de los afectados protegiendo la privacidad y el anonimato.

¥        Por que cuenta con personal capacitado y ya formado en el apoyo emocional.

¥        Y, finalmente, porque como su propio nombre indica aporta esperanza en la solución de un problema esencialmente enraizado en la desesperanza y que en todo caso conduce de forma natural a la misma, que por tanto debe ser superada.

Además, el Teléfono cuenta ya con una experiencia previa en formación y educación en el ámbito de la violencia familiar, habiendo contado con la colaboración de importantes expertos internacionales tales como Mónica Zuretti Buenos Aires, líder en solidaridad y libertad y en resolución de conflictos, J. Arturo Varchevker terapeuta del Malborough Family Service de Londres, Luis De Nicolás, terapeuta en victimología, todos ellos de reconocido prestigio internacional que vienen trabajando en el ámbito de la violencia familiar, cuya colaboración y asesoramiento en nuestro programa propuesto será de gran ayuda.

Para alcanzar los fines anteriores no hemos propuesto poner en marcha una acción propia bajo la designación: "Atención a la Violencia en el hogar desde la perspectiva del agresor" <<Programa de Capacitación para Erradicar la Violencia Intrafamiliar Masculina>>. programa que pretende unir HOMBRES Y MUJERES POR LAS RELACIONES FAMILIARES IGUALITARIAS.

DESCRIPCIÓN DE LA INICIATIVA

Se trata de la puesta en servicio de un centro de capacitación para erradicar la violencia intrafamiliar masculina, mediante la formación de grupos de trabajo con hombres que desean dejar de ser violentos.

El proceso de estos grupos se realiza en las siguientes fases:

Ø       Reuniones abiertas de libre asistencia, con el objetivo de permitir la expresión o queja del afectado, para liberar su silencio.

Ø       Espacio de información de talleres y recursos en general, de apoyo a la resolución de conflictos.

Ø       Talleres de Capacitación, específicos de trabajo para la capacitación en las habilidades adecuadas para el manejo pacífico de los conflictos. Los participantes podrán analizar su propio proceso y comprometerse con el cambio para poner en práctica un reaprendizaje en la equidad.

Finalmente, se trataría de pasar de la actitud coercitiva a la cooperativa en la relación interpersonal.

Para el desarrollo del programa se cuenta con la colaboración de los asociados de ambas asociaciones junto con el personal contratado por el Teléfono de la Esperanza de Vitoria. Se realizarán las siguientes acciones:

Ø     Definición del programa y creación de un folleto informativo sobre el contenido y actividades del mismo.

Ø     Desarrollo de una guía práctica sobre la violencia de genero y los recursos para superar la violencia doméstica.

Ø     Consulta con las entidades que apoyarán la difusión del programa.

Ø     Publicidad del servicio a desarrollar por medio de entrevistas en los medios de comunicación en la que se presente su orientación innovadora.

Ø     Campaña de difusión en colaboración con los profesionales de los servicios sociales.

Ø     Desarrollo de la página Web del centro y de recursos contra la violencia.

Ø     Inicio de las reuniones abiertas informativas y para compartir experiencias.

Ø     Desarrollo de los talleres, con frecuencia semanal.

NUESTROS OBJETIVOS SON:

Erradicar la violencia masculina en la dinámica relacional familiar, mediante el trabajo grupal con los afectados desde la posición del agresor.

Complementariamente se trata desarrollar la capacidad negociadora y cooperativa del hombre en los asuntos domésticos y de educación de los hijos.

Redefinir una identidad masculina sin violencia.

DESARROLLO DE LA ACCIÓN:

Reaprendizaje para, en primer lugar, expresando la necesidad, de no poder conducirse de otra manera asumir la responsabilidad de esa conducta violenta para, posteriormente, redefinir como él quiere relacionarse con los otros. Esto conlleva un proceso, que en su primera parte es difícil, porque el hombre tiene que cambiar muchos de sus hábitos y creencias.

Para ello se trabajará en los propios espacios que la violencia invade, es decir, el propio espacio físico, emocional, intelectual, y el de los condicionamientos sociales y culturales.

Se trabajará para aprender a interactuar, basado en el conocimiento pleno de sus propias fronteras y las del otro, es decir, captar la experiencia sin juzgar y percibir correctamente, sería necesario un segundo paso de entender el propio sujeto porque se siente así en esa situación propia y encontrar una alternativa dándose la posibilidad de crear una realidad diferente dónde, y esto es lo más importante, cada experiencia la considere suya y pueda procesarla y modificarla.

Este es el tercer momento de trabajar con las emociones para poder resolverlas, (emociones como los celos, la frustración, etc.). Será un momento de cambio desde el control al apoyo, un momento de inflexión, desde una relación competitiva, patriarcal y destructiva para sí mismo, hasta una relación autónoma, igualitaria, creativa y de apoyo, con una dinámica diferente.

Seguidamente, sería el cambio cultural. En este momento el hombre ya consciente de su capacidad de no ser violento ejercería un poder propio positivo y creador porque ya no se opone, no siente que su entorno lo ataca, no culpa a los otros sino que siente su ayuda y su apoyo. Su autoestima habrá cambiado y cambiará también la credibilidad en sí mismo, podrá realizar sus deseos y necesidades y recuperará para sí el espacio de la vida cotidiana que ya no es como con la conducta anterior, una interrupción en su esquema de dominación.

Finalmente, como final del proceso se produciría la rehabilitación de, quizás una de las áreas más sensibles del impacto de la violencia, la recuperación de la relación con los hijos. Realización de talleres de reconstrucción de los efectos del castigo y la violencia física sobre los niños, dónde éstos puedan encontrar al padre protector y éste ejercer el aprendizaje de las relaciones placenteras que se había negado.

El resultado final incide muy directamente en la escala global de salud / patología masculina (prevención de enfermedades cardiovasculares, estrés,  insomnio, etc.)

El programa realiza tres tipos de acciones:

1º)      Punto de información para orientar a las familias, mujeres y hombres.

2º)      Reuniones abiertas de intercambio de experiencias.

3º)      Talleres de trabajo con hombres.

ANTECEDENTES

Los datos que se aportan en el informe sobre la violencia contra las mujeres, actualizado a diciembre  de 2.003, del Instituto Vasco de la Mujer, nos hablan de unas cifras de entre un 15 a un 30% de los matrimonios en los cuales se ha producido alguna agresión y un 14% de las mujeres que confiesa haber sido victima de maltrato, en algún momento. Si como es sabido las mujeres no denuncian hasta el último momento es fácil suponer que las cifras reales son muy superiores. Considerando, además, que los hábitos culturales patriarcales nos llevan, en general, a percibir muchos actos violentos como naturales.

Nuestro compromiso práctico con la filosofía de igualdad, para lo cual, precisa de la participación directa del hombre con conciencia de género, anti-machista, en la desarticulación de la violencia en su propio género. Una actitud aprendida desde la familia para una ciudadanía sin violencia.

Otra motivación es contribuir a la necesidad de aminorar urgentemente las muertes de mujeres, dado que en este caso, es el problema de identificarlas a ellas, como un símbolo de la superioridad del hombre, lo que hace que éste, al verse abandonado por ella, se sienta agredido de muerte y reaccione, dado que en el momento de separarse, no sería su imagen de superior lo que está en juego, sino su supervivencia.

Es muy importante la recuperación de todo este colectivo para la salud y la seguridad.

Contamos con antecedentes internacionales que muestran que las intervenciones centradas en los afectados violentos son las más efectivas.

Antecedentes como el programa ManAlive “Men Allied Naturally Against Living in Violent Emviroment”, creado por Hanish Sinclair para ayudar a hombres que desean dejar de ser violentos. El programa POCOVI “Programa de Hombres Contra la Violencia Intrafamiliar que trabaja desde 1.998 en San Francisco. El Centro de Capacitación para Erradicar la Violencia Intrafamiliar Masculina CECEVIM con grupos de trabajo de hombres con problemas de violencia.

También constituye un antecedente de interés los grupos de autoayuda de Alcohólicos Anónimos con su servicio mundial de asistencia a personas con problemas de alcoholismo los cuales constituyen una referencia sobre grupos de personas que compartiendo un problema en un contexto no culpabilizante y de apoyo mutuo consiguen un compromiso eficaz para su superación.

Si desea continuar leyendo sobre nuestro programa consulte:

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Algunos Pensamientos Activos sobre la Violencia Familiar, siga este enlace:

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Los Antecedentes del programa propuesto, siga este enlace: Antecedentes

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La estructura y contenido de nuestro Programa, siga este enlace: Programa

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Nuestra reflexión en el 25 de noviembre, siga este enlace:

PARA MAS INFORMACIÓN:

AMIKECO, Asociación sin ánimo de lucro                    H-Amikeco, Humana Amikeco
   
En Bilbao en C/ Moncada, nº 10 Bajo 48002               Madrid - Toledo - Valladolid - Zaragoza -
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        14 junio, 2018